domingo, 7 de septiembre de 2008

CUENTO CORTO - EL BUEN LADRÓN - ALFREDO G.O.

Yo soy un ladrón, pero de los buenos. En mí se cumple lo que dice Bill Gates, de que no es necesario ir a la universidad para ser experto en lo que es tu ocupación. Apenas tengo estudios elementales de primaria pero yo soy hechura de la calle, encarnación de la experiencia. Mis colegas me consideran un ladrón de vieja escuela, de vocación artística.
He aprendido a través de inveterados ejercicios de ensayo error. Soy un ladrón y para mí, a mucha honra (deshonra dice la gente).
Ser ladrón no es fácil. La gente critica basada en juicios de valor que en estos tiempos de globalización no tienen sentido. Todos robamos, unos más que otros. Los obreros, los gerentes,las empresas, los profesionales, los políticos, los banqueros, los padres, los hijos, los religiosos, los países. Estamos en la cultura del robo.
Los obreros no trabajan lo que debieran amparados en bajos salarios que a su vez, son el robo de los gerentes y de los dueños de las empresas.
Los banqueros ni que decir, pueden robar a su regalado gusto y si se les descubre, resulta de necesidad nacional rescatar sus tremendos y descarados desfalcos y al final nos convencen que es un deber patriótico no juzgarlos ni castigarlos por causa de un interés supremo, mantener la indemnidad del sistema financiero. El robo perfecto. Bien lo decía Berthold Brecht.
Los padres roban el tiempo que les corresponde a los hijos y se justifican diciendo que los tiempos están difíciles y que es menester trabajar cada vez más.
Las empresas roban el tiempo familiar, han invadido con los celulares y la internet ese espacio vital en que la familia se desarrollaba y que proveía de un mínimo equilibrio para la personalidad de sus integrantes. Las empresas justifican su robo diciendo que la competencia es salvaje y que los trabajadores deben estar plenamente identificados y dispuestos las 24 horas para colaborar. Los horarios resulta que ahora son defectos arcaicos que deben superarse en la hora actual para acceder al desarrollo que es otro robo. Los países se desarrollan cuando uno le roba al otro. Así que debemos prepararnos para robar.
También los padres se justifican diciendo que no interesa la "c a n t i d a d" de tiempo que les entregan a sus hijos, y dicen que lo que interesa es la "c a l i d a d" del tiempo que dan a su prole. En esa lógica, que es un robo descarado, se va a llegar al minuto semanal ofrendado de los padres para sus hijos pero un minuto completamente denso, completo, cabal, entero, íntegro, casi con el peso gravitatorio de un agujero negro.
Los religiosos, ni que decir, roban nuestra libertad de creer en lo que deseamos libremente o no crer en nada que ya, es creer. Nos infunden miedo, ergo nos roban la valentía.
Y los políticos son la antonomasia del robo, nos roban las ideas, nuestras ilusiones, nuestros votos, nuestro dinero porque parasitan al estado que somos todos. Los políticos roban expresiones, roban sonrisas y nos roban la inocencia cada vez que pueden con su lenguaje carnestolendo.
Se darán cuenta de que he leído bastante (en el poco tiempo del que dispongo), no se equivoquen, yo no soy cualquier ladrón. Podría decirse que soy un profesional sin título acdémico.
Así pues, que no se extrañen que yo tenga el orgullo de ser ladrón, pero, ya lo dije, no un simple ladrón, soy un predador y me considero un artista en este quehacer. Me despierto a las seis de la mañana desayuno algo frugal y luego busco a mis amigos con los que trabajo en equipo.Nos estacionamos en una esquina. Esperamos pacientemente. Soportamos las miradas de los que nos reconocen, nos da algo de verguenza pero que le vamos a hacer, ese es nuestro trabajo.
Ser ladrón no es fácil, la gente habla estupideces. A ver, quiero verlos que vengan a ganarse la vida robando a nuestro estilo y les aseguro que no sacarían ni para un pan. En cambio ellos roban más sutilmente en todos los demás ámbitos que les he mencionado. Nosotros debemos soportar el frío, el chantaje de los serenos, de la policía. Estamos expuestos a accidentes cuando debemos correr, como caídas, cortes, fracturas. Es necesario que gastemos regular cantidad de dinero en una buena alimentación porque debemos tener un buen estado atlético. Todos los días consumimos cantidades ingentes de energía física y mental. Vivimos diariamente el riesgo de que nos atropellen los autos porque nuestras escapadas no son fáciles. Algunas veces hemos tenido la mala suerte de que un grupo nos ha capturado y nos han agredido. Créanlo de una buena vez, Ser ladrón no es una perita en dulce.
A veces otros grupos ( ¿ puedo llamarlos colegas sin que se rían ? ya ven, ni siquiera nos toman en serio ) invaden nuestro territorio y es necesario aclarar muy virilmente con ellos los límites porque sino perdemos nuestro posicionamiento en este mercado, que varios años de esfuerzo nos ha costado.
Nosotros tratamos de no hacer daño, abordamos personas descuidadas, arrebatamos teléfonos celulares previa constatación de su valor para que sea rentable, monederos, carteras, bolsas de compras, aretes de oro. Muchas veces nos estafan, podría decirse, brilla como oro, se ve como oro, se luce como oro, la hace bonita a la chica, como el oro y cuando nuestro amigo reducidor le vierte el ácido para comprobar su nobleza resulta que no es oro. Trabajo por la puras. ¿ Quién ha robado a quién?.
Toda la mañana estamos analizando movimientos, diseñando estrategias ,tomando decisiones y actuando en consecuencia. Manejamos un lenguaje no verbal casi perfecto, ademanes, silbidos, miradas. Y también nos desplazamos a otro lado cuando se aparecen los policías y los serenos. Felizmente sabemos sus horarios de relevo porque hay muchos que son amigos nuestros y compartimos ganancias y así aprovechamos al máximo esas horas para trabajar libremente.
A mediodía hacemos un alto para almorzar. Yo rezo antes de tomar mis alimentos y le agradezco a Dios porque provee para mis necesidades y las de mi familia. Yo soy responsable. El dinero que obtengo lo llevo para mis criaturas y a veces disfruto con algunas chicas un momento de relax sobretodo los sábados por la tarde. Nosotros los ladrones no tenemos seguro social, ni jubilación, ni vacaciones y así dicen que ¿ es fácil ser ladrón ? Un poco más de respeto. Creo que tengo la suficiente autoridad moral como para reclamar un trato diferente.
Muchos de mis trabajos ocurren sin que la persona se de cuenta, pero eso es un arte especial y el arte no se aprende de la noche a la mañana. Es un acúmulo de experiencias, incorporación a tu personalidad de los consejos de tus padres, de tus profesores, en el sentido de que lo que hagas en tu vida házlo bien. Muchas veces he pensado que en varios de mis trabajos, como reconocimiento a la perfección, me han debido aplaudir y la gente, me ha maldecido. Es increíble. Yo soy un ladrón y reclamo más consideración porque todos somos colegas, unos más que otros.
Después de almorzar un menú barato, salimos a trabajar nuevamente. Subimos a los medios de transporte masivo, analizamos las posibilidades de éxito. A veces me distrae algún culo formidable. Esa es otra de mis habilidades artísticas, una especie de radar localizador de culos, pero sólo los buenos culos ¡ Qué tales culos ¡. Lamentablemente, esta habilidad se convierte en defecto porque muchas veces colisiona con la concentración que exige mi serio trabajo de robar y muchas veces me ha hecho perder dinero por quedarme embelesado con un trasero de orgía.
Alguna vez cuando me ha ido mal o regular les he pedido a mi Dios de los Descarrilados y a mi Virgencita del Santo Reproche que me envíen un regalo y casi al final del día se ha aparecido un señor, con una apariencia de jubilado, saliendo del banco y con el bolsillo hinchado. Junto mis manos, cierro mis ojos, elevo mi rostro y le agradezco a mi Dios Todopoderoso. Lo seguimos a nuestro elegido y en el momento preciso lo abordamos y lo bolsiqueamos. Nos salva el día, lo cual agradezco muy sinceramente a nuestro Creador. Al fin, Dios es un padre y los buenos padres como él perdonan y aún más, proveen.
Mi máximo héroe es Dimas, el buen ladrón, pero la verdad no quiero morirme tan rápido y menos crucificado. Dimas llevó a nuestra profesión a los niveles más inimaginables, la puso a la diestra de Dios Hijo, y eso se venera. ¿ Qué si quiero que mis hijos sean ladrones como yo actúo o ladrones de otro tipo ? No lo sé. En todo caso los voy a apoyar para que sean los ladrones del tipo que deseen.
Ya les dije soy un ladrón y no me avergüenzo, y sobretodo soy un artista, actúo sin que nadie se de cuenta. Incluso pude arrebatarles en este mensaje algunos minutos de su tiempo y recién lo notaron. Por eso digo que ser ladrón es mi vocación.